Fotografía de estudio

Mi experiencia en la fotografía de estudio ha sido fundamental para afinar mis habilidades técnicas y creativas. En este entorno controlado, la luz se convierte en el elemento esencial que da forma a un lenguaje visual que puedo moldear a mi voluntad. Esto me permite experimentar con diversos esquemas de iluminación para crear imágenes que destacan por su precisión y estética.

En el montaje, la luz también actúa como un medio de lenguaje y simbolismo, contribuyendo a crear atmósferas coherentes con la narrativa que propongo. Una de las experiencias que más me ha cautivado es la relación y comunicación que se desarrolla con el sujeto fotografiado. Mi enfoque se centra en crear un ambiente cómodo y colaborativo, donde el sujeto se sienta en confianza para expresar emociones genuinas o adoptar expresiones que enriquezcan la visión del proyecto visual.

P o r t a f o l i o

Fotografía de paisaje

El paisaje ha sido mi escape frente a la saturación del concreto. Desde 2013, he desarrollado una conexión con la fotografía paisajista, comenzando con exploraciones en mi país y luego en el extranjero. La fotografía de paisajes no solo necesita una buena composición; requiere un enfoque técnico y una comprensión filosófica que capture la inmensidad dentro de cada imagen.

He aprendido a imitar de referentes como Sebastião Salgado, Ansel Adams y Luigi Ghirri, quienes han dominado esta disciplina. Abordar el paisajismo implica un reto: salir de lo convencional y ofrecer nuevas perspectivas de los lugares más visitados, buscando la esencia del entorno desde ángulos innovadores.

fotoperiodismo y Espectáculo

Desde 2016, la fotografía periodística y de espectáculos se ha convertido en un campo en el que he tenido que crecer a pasos agigantados. La dificultad de documentar momentos y escenas sin tener el control total presenta retos exigentes, como los cambios bruscos de iluminación y el movimiento, donde no puedo intervenir ni condicionar a los sujetos.

Es en este contexto donde la experiencia práctica me ha permitido desarrollar técnicas para adaptarme a la dinámica de eventos sociales, culturales y espectáculos. Aquí no hay segundas oportunidades para capturar imágenes; es fundamental estar siempre alerta. Este entorno me ha ayudado a perfeccionar mi destreza en la observación y a anticipar el siguiente movimiento de los sujetos.

Además, la exigencia de formatos tecnológicos es crucial, ya que la posproducción no debe alterar la realidad, respetando siempre la ética representativa. He aprendido a perder el miedo a moverme e improvisar para obtener la mejor toma, y a ser sigiloso para pasar desapercibido. En estos escenarios, el fotógrafo no debe ser el protagonista; la discreción se convierte en una herramienta valiosa para captar la naturalidad del sujeto.